Moverse en bicicleta o transportes colectivos. Para recorridos de menos de 3 km la bicicleta es el sistema de locomoción más eficiente. Los transportes colectivos reducen 4 veces las emisiones de gases con efecto invernadero.
Conducir eficientemente. Cambiar de marcha por debajo de las 2.500 revoluciones en los vehículos de gasolina y por debajo de las 2.000 en los de gasoil puede ahorrar un 35 % de combustible.
Consumo local. Hoy día el 40 % de las emisiones son causadas por el transporte de mercancías por todo el mundo. Cada vez que compramos en el barrio o compramos productos producidos localmente (fruta de regiones vecinas en vez de países lejanos, carne de aquí en vez de proveniente de Irlanda o Argentina) ahorramos emisiones de efecto invernadero.
Vivienda aisladas. Ventanas y puertas pueden aportar pérdidas importantes de climatización si no estan bien aisladas. El doble vidrio en las ventanas y el aislamiento en las cajas de las persianas pueden reducir la factura energética.
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